Para describir la historia de la Hermandad debemos remontarnos al siglo XVI, cuando un siglo después de la reconquista del Reino de Granada, la ciudad de Lorca empieza a "normalizar" su vida cotidiana tras doscientos años de frontera sometida a incursiones y revueltas. Durante este siglo se produce en nuestra ciudad un florecimiento de entes cofrades y una de las primeras en aparecer es nuestra Cofradía matriz, la Archicofradía de la Vera Cruz y Sangre de Cristo, en un primer momento ubicada en el convento de Dominicos de la alberca y poco después en el de Franciscanos de la Puerta de Nogalte.
Estas primeras cofradías estaban formadas por las clases más altas de la ciudad y entre sus miembros figuran apellidos de una oligarquía descendiente de los caballeros que acompañaron a "el Rey Sabio" en la conquista de nuestra ciudad, y que consiguieron importantes patrimonios en los diferentes repartimientos gracias a sus méritos de armas. Damos un pequeño salto en nuestra particular historia para situarnos ahora en la mitad del siglo XVIII, la economía local ha conseguido empezar a crear una nueva "clase" formada por artesanos, pequeños y medianos propietarios de tierras y algunos profesionales, lo que podemos definir como el germen de la clase media, paralelamente los oligarcas archicofrades han ido cayendo en decadencia, y cada vez les resulta más costoso sacar las procesiones penitenciales de Semana Santa. Para aliviar sus gastos deciden dar cabida en sus archicofradías a entes menores que se hagan cargo de sacar en procesión determinados pasos, manteniendo los archicofrades el guión de procesión y la calidad de mayordomos. Nacen de este modo, en prácticamente todas las archicofradías, diferentes hermandades, entre ellas en 1752 ya se tienen noticias de la existencia de la HERMANDAD DE LABRADORES LORQUINOS, bajo la advocación de Ntra. Sra. de los Dolores, incluida dentro de la Archicofradía de la Vera Cruz y Sangre de Cristo, en un primer momento en la Hospitalidad de San Juan de Dios y poco después en el Convento de franciscanos de la Calle Nogalte. Esta Hermandad, ente primigenio de nuestro actual Paso Azul, firma en el año 1800 documento de concordia con la Archicofradía por el cual esta le cede el derecho de presidir la Procesión del Viernes de Dolores, corriendo con los gastos de cera, manteniendo los archicofrades el derecho de portar el guión y de participar como mayordomos con cruceta. Esta situación debió mantenerse durante toda la primera mitad del Siglo XIX, hasta que en 1855 un hecho no suficientemente conocido viene a romper la normalidad, por razones desconocidas, aunque probablemente por cuestiones de protagonismo o quizás de devoción, en 1854 un grupo de miembros de otra cofradía deciden incorporarse a la Hermandad de Labradores para, según unos autores revitalizarla y según otros refundarla, naciendo dentro de ella el Paso de Nazarenos Azules, conocido así por el color de sus túnicas. Dos años después, la Hermandad de Labradores rompe la tradicional humildad de las procesiones lorquinas al bordar las túnicas de sus nazarenos y dos años más tarde incorpora a su procesión nuestro primer grupo bíblico "La Calle de la Amargura", ya encontramos en este momento dos de las características de las procesiones lorquinas, el bordado y los grupos bíblicos, analizar la tercera la rivalidad, superaría la capacidad de estas páginas, pero servirá de motor para que las cofradías entren en una carrera en pro del mayor esplendor y riqueza. De este modo la procesión Azul se va enriqueciendo con nuevos bordados y grupos bíblicos, históricos y alegóricos. La Guerra Civil supondrá un triste paréntesis en nuestra historia, durante ella las cofradías vieron disminuir su patrimonio y para el Paso Azul supuso la perdida de la imagen de su Titular obra del artista local Manuel Martínez del Siglo XVIII. Una vez concluida la contienda la Hermandad intenta volver a la normalidad, pero se decide que hasta que no se posea en propiedad una nueva imagen de la Virgen de los Dolores la normalidad no seria absoluta, por lo que no se participaría en procesión. En esta tesitura en el año 1941 se le encarga al artista valenciano D. José Capuz una nueva imagen, que es entronizada en el altar del lateral del Evangelio el año 1942. Ese año las túnicas y el patrimonio del Paso Azul vuelven a participar en las procesiones. La normalidad se mantiene hasta nuestros días con las interrupciones lógicas debidas en la mayor parte de los casos a dificultades económicas. |
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jueves, 23 de abril de 2015
Historia de la Hermandad de Labradores Paso Azul
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